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lunes, 14 de enero de 2008

El "Satánico" Precio de la Gasolina


Salvo por el efecto de desenfoque, la imagen no está retocada; es verdad que parece una broma irónica, pero los combustibles van en un alza sostenida y no debería extrañarnos que de aquí a marzo-abril alcancemos el valor de 1 Euro por cada litro de bencina en Santiago. Lo más desagradable de todo, es que el 40% del valor de los combustibles que utilizamos en nuestros automóviles son impuestos; una parte corresponde al IVA, y la otra parte al Impuesto Específico a los Combustibles dictado en el año 1985, y que tenía la finalidad de costear los gastos ocasionados por las reparaciones de carreteras y caminos producidos por el terremoto que afectó ese año al país.

Desde ese tiempo hasta nuestros días no sólo han pasado más de 20 años, sino que 5 presidentes distintos no han dado señales positivas hacia la eliminación de este impuesto “transitorio”. Hoy nadie sabe a ciencia cierta a que se destina el impuesto de los combustibles (queda claro que a la reparación de calles y carreteras no va, sino no se justificaría la licitación de las segundas ni el mal estado de las primeras) y pareciera que la única razón de su existencia, se justifica en la contención de un alza aún mayor en un parque automotriz que presenta claros signos de saturación, en las ciudades más grandes de Chile, generándoles a los distintos gobiernos de La Concertación una encrucijada difícil de solucionar. (Sin ir más lejos el “amado” Ministro Andrés Velasco ya está haciendo lobby para la aprobación de una inyección de recursos al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles; que estaba proyectado hasta el año 2010 y del cual sólo queda, oficialmente, el 20%).


¿Qué hacer?,
¿eliminar en Impuesto Especifico a los Combustibles y darle un nuevo impulso al crecimiento del parque automotriz?, (como lo fueron en su tiempo los impulsos de la reconversión a autos catalíticos originada en el gobierno de Frei Ruiz-Tagle y, en menor medida, los TLC’s firmados por Chile al reducir los precios y el Transantiago por lo malo del servicio). ¿O seguir aplicando un impuesto bastante odiado por la ciudadanía?.

Personalmente me quedo con la segunda opción siempre y cuando se transparente el uso de los dineros recaudados por el Impuesto Específico a los Combustibles... ¿Será mucho pedir?.